
va más allá del corazón,
soy el peatón dormido
en tu vereda
y la luz del sol,
que a tu piel regresa,
el rojo pùrpura de tus labios,
el beso de amor, flameando libre
en tu pecho.
Cada noche de amor
yo la bendigo,
porque llegué a ti
rastreando el horizonte
olfateando el aroma
de tu cajita de cristal.
Solo te pido amor,
que no busques nada
en mi sueño azul,
porque todas mis palabras,
pertenecen a tu piel,
deja que el presagio
de mis manos nuevas
sean eterna sobre
tu piel morena.
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